OOPS. Your Flash player is missing or outdated.Click here to update your player so you can see this content.
 
 
La Ronda y las Mujeres PDF Print E-mail
User Rating: / 0
PoorBest 
Written by Tunaunprg   
«Muchas mujeres se emocionan cuando las rondas; eso no cambia» 
  

 

 

LA tuna de Derecho de la Universidad de Valladolid ha conquistado el XIII Certamen Nacional de Tunas de Derecho, celebrado en Castellón, con lo que son ya cuatro los premios a la mejor tuna conseguidos en certámenes nacionales por esta agrupación. Los galardones son fruto de un trabajo bien hecho y, quizá, una muestra de que esta institución situada entre lo lúdico y lo castizo está muy lejos de desaparecer. Manolo Martín asegura que el resurgir de la tuna «llegará pronto» en una entrevista celebrada minutos antes de que el grupo acuda a rondar a una joven a su domicilio.
–¡No me diga que la tuna todavía ronda a las chicas!
–Por supuesto. Acudimos cuando alguien nos llama para rondar a una amiga. Te compinchas con la persona que te llama para que no salga de casa y vamos a cantar a su ventana.
–¿Y cómo reacciona la mujer del siglo XXI cuando la ronda la tuna?
–Hay de todo. Algunas pasan mucha vergüenza, pero muchas se emocionan... Eso no cambia con los años.
–Es decir, que no se consideran una imagen del pasado.
–No estamos desfasados. Desde el punto de vista musical, innovamos nuestro repertorio. Otra cosa es que mantengamos nuestra indumentaria, que no se puede cambiar. Yo diría que la opinión de la tuna incluso ahora ha mejorado, consecuencia de que lleva años sin que se la vea demasiado. Por desgracia, es algo que desaparece poco a poco porque no entra gente nueva. En Valladolid solo están Derecho y Económicas, y a éstos es muy difícil encontrárselos.
–¿Esa falta de vocaciones responde a su imagen o a que no se sienten atraídos por los instrumentos de cuerda?
–Yo creo que es un poco por vergüenza, consecuencia de las ropas que llevamos. Pero hoy en día la gente lleva los pantalones rotos y no pasa nada porque es lo que se lleva.
–Por situarnos... ¿Cuántos años tiene usted?
–¿Puedo mentir?
–Claro.
–Pues digamos que estoy en la treintena. Soy de los más viejos y aquí sigo, manteniendo el grupo. Hoy mismo tenemos ensayo con cinco chicos que han entrado este año. Tendremos que enseñarles a tocar, sacarlos por ahí...
–¿Con qué base musical hay que contar para enrolarse?
–No hay que saber tocar nada. Yo mismo entré sin conocer ningún instrumento. Toco la bandurria, no a partir de un pentagrama, sino por números, aunque al final tocas de oído.
–¿Hay requisitos respecto a la forma de cantar o con la vocación ya vale?
–Basta con la vocación. Nosotros cantamos con dos voces y se te encuadra donde encajas mejor. No enseñamos a cantar; es como montar en bicicleta: te subes y empiezas a pedalear.
–Es decir, que basta con ser varón y estudiar Derecho.
–Es suficiente con estar matriculado en la Universidad. De los nuevos integrantes, uno estudia en Enfermería, otro en Ciencias...
–¿Están, como todo, sometidos a subidas y bajadas cíclicas?
–El año que viene celebraremos el XX aniversario de la ‘nueva’ tuna, que se formó después de que desapareciera la que llamamos ‘la antigua’. Pensamos que sí, que todo es cíclico y que la tuna resurgirá. Estamos sobreviviendo a los malos tiempos y pensamos que volverá a coger fuerza porque vemos a los chavales jóvenes que nos miran con admiración, que nos paran por la calle...
–¿Cómo les convencería de que se apuntaran?
–Lo primero, les señalaría que hay una gran hermandad dentro de la tuna, aunque no haya un perfil definido del tuno: cada uno es de un padre y una madre, que es lo que enriquece al grupo. Somos gente sana a la que gusta juntarse para cantar, rondar a las chicas, viajar... El mes pasado estuvimos en India, nos han llamado de la embajada española en Londres para que vayamos el 13 de junio... También hemos estado en Florida, en Japón, en Cuba...
–Ahora que se habla tanto de ocio alternativo, parece que la forma de acertar es volver a los clásicos.
–Claro. Es que ofrecemos una forma distinta de salir, de tener un gusto musical, de hacer cosas diferentes a lo que hace la mayoría. Nosotros salimos todos los días sin saber cómo vamos a terminar; es una aventura. La gente ha perdido el espíritu asociativo que había antes, pero los chavales que lo prueben van a ver que les pica el gusanillo.
–¿No piensan que se van a convertir en una especie de ‘frikies’?
–La verdad es que no nos miran así porque somos parte de la cultura española; la gente nos ve como algo normal. Puede que en otros tiempos hubiera más saturación de tunas, pero hoy estamos en un buen momento en ese sentido.
–¿Cómo les miran ‘las’ estudiantes que vienen del extranjero?
–Al principio alucinan en colores, pero es gente curiosa, que se interesa por ver cómo son las cosas; en ocasiones más que los mismos españoles, que dan por supuestas cosas que a lo mejor no tienen que ver con la realidad. Luego tú pones de tu parte para darte a conocer, de forma que el que tú te lo pases bien hace que la ente se lo pase bien contigo.
–Para terminar, una pregunta obligada: ¿se liga en la tuna?
El hábito no hace al monje (risas). Depende de lo fino que seas. El traje te da la suerte de entrar en contacto con la gente con más facilidad. Rompes el hielo porque la gente ve que eres universitario y que eres buena gente. Luego estás tú solo, y las chicas de aquí son muy duras...

 
Next >